¿Áreas de autocaravana versus confinamiento autocaravanista?

por | On Road World, Sector

Decía el Quijote en su ilustre novela “que hablen de mi, aunque sea mal”, y es que esa parece ser la premisa de las administraciones asturianas pues, durante los últimos meses, mucho se ha escrito sobre el Principado en lo referente al autocaravanismo, y no siempre para bien. Tal es la situación que, después del polémico proyecto de Decreto de Turismo del Gobierno asturiano, hoy la atención mediática recae en el municipio de Llanes, en el que recientemente se ha inaugurado un aparcamiento reservado para autocaravanas.

Ésta en teoría debería haber sido una muy buena noticia. Sin embargo, la polémica ha surgido debido a que su apertura viene acompañada de la instalación de señales de prohibición para el estacionamiento de autocaravanas en el resto del municipio, algo que ha enfurecido a parte del sector autocaravanista. Otros, sin embargo, ven correcta tal regulación y eso hace que nos preguntemos: ¿Es bueno el confinamiento de los autocaravanistas en un único espacio?

Regulación según la Ley de Tráfico

Antes de nada, debemos tener en cuenta que Llanes es uno de los pocos municipios que dispone de una Ordenanza específica para la regulación del estacionamiento de las autocaravanas, demostrando por lo tanto, su concienciación con la importancia de nuestro colectivo. Ésta, a diferencia de muchas otras, evidencia el conocimiento del marco legal existente, y la diferencia entre “estacionamiento y acampada“, atribuyéndonos el derecho a estacionar en la vía pública, como cualquier otro vehículo.

Sin embargo y dejando muy claro el cumplimiento de lo establecido en la legislación estatal sobre tráfico y circulación de vehículos, la Ordenanza indica, en el punto 3 del Artículo 4, que “los conductores de autocaravanas pueden efectuar las maniobras de parada y estacionamiento en las vías urbanas, que expresamente se habiliten, en las mismas condiciones y con las mismas limitaciones que cualquier otro vehículo“. Se trata de un pequeño detalle pero de gran importancia, y es que, ciertamente el Reglamento de Circulación otorga a los Ayuntamientos la capacidad para la regulación de la circulación y el aparcamiento de vehículos. ¿Pero es realmente aconsejable tal regulación?

Beneficio mútuo

Evidentemente, el confinamiento de los autocaravanistas en aparcamientos específicos es una fórmula que puede resultar beneficiosa para ambas partes. Por un lado, los Ayuntamientos crean unas instalaciones mediante las que consiguen atraer el Turismo Itinerante, con los beneficios económicos que ello conlleva para el consistorio, y sin apenas interferir en el tráfico de vehículos del municipio.

Por otra parte, a los autocaravanistas que visitamos una localidad, se nos ofrece un parking específico, en el que poder estacionar y pernoctar con total comodidad, algo que ofrece una considerable sensación de alivio, especialmente cuando se trata de poblaciones turísticas que se visitan por primera vez.

Abusos que no benefician al colectivo

Ciertamente, somos un colectivo altamente gregario y es que el hecho de estar estacionados junto a otros viajeros nos otorga cierta sensación de seguridad, exista o no vigilancia en el recinto. Sin embargo, esta sensación de seguridad, unida al desconocimiento (o pasividad) de algunos usuarios, hace que estos lugares sean más proclives al desarrollo de prácticas incorrectas en sus instalaciones, con el despliegue de elementos de acampada, como toldos, mesas o sillas.

También aquellos aparcamientos reservados para autocaravanas situados en zonas muy turísticas, suelen experimentar una acumulación excesiva de autocaravanas, de forma prolongada, haciendo que la imagen que ofrecen estos recintos no siempre guste a los vecinos más cercanos al lugar y, muy especialmente, a los empresarios de los campings de la zona, que ven en ellos una competencia desleal.

El resultado final a tanto desmán, es que el Ayuntamiento, en lugar de velar por el cumplimiento de la permanencia y el buen uso de las instalaciones de estos lugares específicos, algo que la gran mayoría de los autocaravanistas pedimos, se zanja de la manera más sencilla, clausurando el recinto, para quitarse el “marrón” de encima.

A merced del buen criterio

Por otra parte, debemos tener en cuenta que los criterios de algunos Ayuntamientos para la ubicación y diseño de sus áreas, no siempre son los más acertados. En este sentido, a lo largo y ancho de la geografía española podemos encontrar áreas fantásticas, pero también algunas bochornosas, como la de Sitges, en Barcelona, que recientemente ha tenido que inaugurar un segundo estacionamiento más cercano al centro, pues el primero resultaba claramente un insulto a los autocaravanistas; la de Zarauz, en Guipúzcoa, situada en un polígono industrial, al lado de la autopista y rompiendo con toda imagen idílica de nuestra forma de hacer turismo; o la de A Coruña, en Galicia, de la cual todavía me pregunto, ¿A quién se le ocurrió poner un área en aquella ubicación?

Asimismo, también estamos en manos de la previsión que el Ayuntamiento realice para su área, ya que en muchos casos ésta resulta insuficiente, como le ocurre a la recién estrenada área de Castellón, o al área de Berio, en San Sebastián, que cada verano se desborda.

Si en todos estos casos se prohíbe el estacionamiento fuera de los aparcamientos específicos, nos podremos ver obligados a tener que sufrir la consecuencia de una inadecuada ubicación o diseño de algunas áreas, o a tener que marcharnos a otra población, en caso de que las previsiones de ocupación del área se hayan visto desbordadas.

La autoregulacion del autocaravanismo garantiza que la ubicación y capacidad del área son los adecuados

Autoregulación

Ante tal panorama, la pregunta que todos nos hacemos es evidente: ¿Cuál es la solución? Tenemos claro que no existe una piedra filosofal, pero la experiencia nos ha demostrado que en las áreas de menor capacidad, como las situadas en poblaciones más pequeñas, el comportamiento de los autocaravanistas es más ejemplar, y la imagen que los vecinos tienen de ellas, es más beneficiosa para el colectivo, que en los lugares más turísticos y con mayor afluencia de usuarios, por eso creemos que sería preferible la construcción de varias áreas más pequeñas, en lugar de un solo emplazamiento masificado, en el que reunir a un gran número de autocaravanas.

Por otra parte, la gran mayoría de autocaravanistas, según estudios realizados, prefiere estacionar en un área antes que hacerlo en la vía pública, por lo que entendemos que el estacionamiento excesivo de autocaravanas en la vía pública obedece a dos motivos: una  incorrecta ubicación del área o una insuficiente capacidad de la misma, no a una intención de “desobediencia por parte de los autocaravanistas”, por lo que entendemos que la prohibición de estacionar fuera de la misma no hace más que silenciar el problema.

Texto: Conrado Rodríguez  ·  Fotografias: On Road Magazine

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