Burano, la isla de colores italiana

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Las vacaciones son sinonimo de trajín, de destinos soñados, de color, de pequeñas historias de amor, de experiencias inolvidables, pero en pocas ocasiones podemos disfrutar de todos estos atributos en un mismo emplazamiento. Este es el caso de la colorida Isla de Burano, un pequeño oasis situado en medio de la Laguna de Venecia, con una personalidad muy singular, ya que en este pequeño reducto encontraremos construcciones pintadas de colores llamativos, que fueron elegidos para que los pescadores de la zona, pudieran reconocer sus hogares desde cualquier parte, incluso fuera de la isla.

Esta idea romántica y divertida sobre el origen de la Isla de Burano, la podréis escuchar en cada esquina y, aunque probablemente no sea cierta, los colores de Burano se han hecho mundialmente famosos, debido principalmente a que los mismos otorgan, a esta multicolor isla, un estatus de las mil y una noches difícil de olvidar.

Cómo llegar

Tomando como base el Parking de Autocaravanas de Tronchetto, en Vencia, la mejor opción para llegar hasta Burano es coger el vaporetto de la línea LN, que sale desde Fondamente Nuove o San Zaccaria 42. El servicio del vaporetto LN dispone de embarcaciones más grandes que otras líneas, con asientos en la zona descubierta, por lo que el trayecto se realiza de forma más cómoda. Normalmente parten cada media hora y el tiempo del recorrido desde Fondamente Nuove hasta Burano es de aproximadamente 45 minutos.

Teniendo en cuenta que la visita a la Isla de Burano es muy corta, aproximadamente de unas dos horas, os recomendamos comprar un ticket combinado (20€/persona) que engloba la visita a las dos islas: Murano y Burano. Si elegís esta opción, el vaporetto os conducirá en media hora hasta la primera de las islas, Murano, mundialmente conocida por su cristal.

Isla de Murano

Isla de Burano

Isla de Mazzorbo

Parking del Tronchetto

Primera parada: Murano

Murano no tiene la belleza de Burano, pero sí un atractivo conglomerado de fabricas de cristal, ubicadas en la calle principal. Éstas se pueden visitar, pues en la mayoría de ellas se realizan demostraciones de cómo se fabrica su famoso cristal, pero si no os queréis encontrar sin plazas, os recomendamos consultar su horario antes de salir de Venecia.

Además de las fabricas, Murano dispone de muchísimas tiendas que venden todo tipo de productos hechos de vidrio y una bonita estructura de pequeñas calles, que se pueden recorrer de manera relajada. No os perdáis su Museo del Vidrio y la iglesia de Santa María y Donato, con su espectacular mosaico bizantino. Una vez visitada, tendréis que tomar otro vaporetto que sale en la parada Faro de la Isla de Murano, y que os conducirá, ahora sí, a la protagonista indiscutible de nuestra visita guiada, la Isla de Burano.

Los habitantes de Burano

Los habitantes de Burano se dedicaban tradicionalmente a la pesca y a la elaboración del encaje de hilo, por lo que si sois amantes de este tipo de tejido, en la Isla de Burano podréis adquirir hermosas piezas de encaje hechas a mano. Eso sí, tened bastante cuidado al respecto, ya que en la isla también podréis encontrar mucho encaje de contrabando, hecho en China y otras partes de Asia. Una buena forma para saber si es una pieza original, hecha a mano, es consultar el precio.

Un paseo por Burano, la Isla de colores

Burano no tiene muchas atracciones turísticas, pero la isla en sí misma, es un lugar verdaderamente maravilloso, con infinidad de canales y pequeñas embarcaciones multicolores, que reflejan toda su belleza en las aguas cristalinas que circunvalan la población. Su calle principal, la Vía Baldassare Galuppi,  muestra un gran ambiente turístico, que termina en la plaza central de la isla, la plaza Galuppi, en la que encontraréis una escultura del músico del siglo XVIII, Baldassare Galuppi, originario de la isla.

También en la plaza Galuppi hallaremos su iglesia de San Martino Vescovo, uno de los lugares más famosos y bellos de la isla, con un  bonito campanario inclinado, construido en el siglo XVII. La torre del campanile de la iglesia de San Martino Vescovo tiene una altura de 53 metros y, debido a varios movimientos del terreno donde está construida, se ha inclinado casi dos metros. Históricamente había una escultura de un ángel  en lo alto de la torre, pero éste se cayó tras una tormenta, en el año 1867. Se accede al interior de la iglesia por un pórtico de estilo renacentista y en su interior destaca el cuadro “La Cruxifición” de Tiépolo.

Tras la visita a San Martino visitaremos el Museo del Merletto o Museo del encaje,  situado en el centro de la isla, concretamente en la Piazza Baldassare Galuppi. (4€/persona). El museo se encuentra en la antigua escuela del encaje (Scuola di Mezrletti), y allí encontraremos todo tipo de piezas artesanales, incluyendo  prendas realizadas con esta singular técnica. No olvidéis pasear a través de sus canales y puentes, ya que es la mejor manera de descubrirla, pues en cada esquina hallaremos un detalle que nos cautivará.

Una parada en la Trattoria el Gatto Nero.

Antes de finalizar nuestra visita os vamos a contar un gran secreto y es que la Isla de Burano se encuentra repleta de gatos. Éstos llevan desde hace siglos conviviendo con los habitantes de Burano y se han convertido en todo un espectáculo para el viajero, formando parte incluso del decorado de muchas de sus calles. Si sois amantes de estos animales, preparad la cámara pues campan a sus anchas de una manera verdaderamente graciosa. De esta fama gatuna toma el nombre una de la trattorias más importantes de las isla, “El Gato Negro” (Fondamenta della Guidecca, 88), en la cual podréis disfrutar de uno de los platos más típicos de la isla, el Risotto di gò alla buranella, un plato delicioso que nos os debéis perder.

Isla de Mazzorbo

Y ahora sí, tras degustar el delicioso risotto del Gato Negro, pondremos punto y final a nuestra visita en la Isla de Mazzorbo, una pequeña isla a la que accederemos a pie, a través de uno de los puentes de Burano. Ésta tiene únicamente 350 habitantes y se encuentra repleta de jardines y huertas, por lo que el contraste con la visión de la Isla de Burano os resultará bastante atractiva. No os perdáis la iglesia de Santa Caterina, de claro estilo románico-gótico.

Texto: Loli Beltrán  –  Fotografías: On Road Magazine

Aparcamiento para autocaravanas en Venecia:

  • Coordenadas GPS: N 45° 26′ 21″ / E 12° 18’16”
  • Precio autobús: 38 €/ día.
  • Plazas: 200.
  • Mas información en: Parking del Tronchetto

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