Las imprevisibles consecuencias del crecimiento del Turismo Itinerante

por | El sector, On Road World

Por fin ha terminado enero, llamado por muchos el mes más triste del año; quizás sea como consecuencia de la llegada del frio, o porque el cansancio acumulado durante las fiestas no invita precisamente a reincorporarse al trabajo, si bien, uno de los motivos más evidentes está en nuestros bolsillos, más vacios que de costumbre tras los excesos navideños.

Sin embargo, también se trata de un periodo del año que muchos aprovechan para hacer balance y, en el caso del autocaravanismo, las noticias no pueden ser mejores. En este sentido y según los datos ofrecidos por Aseicar, 2017 ha sido un año excelente en lo que a ventas de vehículos se refiere, algo que afortunadamente ha hecho que la crisis empiece a ser una pesadilla del pasado, para los empresarios del sector.

Crecimiento superior al 50%

Pocos podían imaginar que, tras un importante incremento de ventas del 47% en 2016, con un total de 3.650 vehículos vendidos, el crecimiento en el año 2017 iba a ser todavía mayor, y es que, según los datos ofrecidos por Aseicar, el número de autocaravanas matriculadas en España durante el pasado año asciende a 5.781 vehículos, lo que corresponde a un incremento del 58% respecto al año 2016.

«Por comunidades, Cataluña encabeza el número de ventas, con un total de 1.298 vehículos, que equivalen al 22,45% del total de las ventas de nuestro país, seguida de Andalucía, con 918 vehículos y País Vasco, con 670.»

Si nos centramos en las provincias, Barcelona vuelve a encabezar el listado pues, con 931 vehículos vendidos, es la que engloba la mayor parte de las ventas en Cataluña, seguida en este caso por Madrid, con 502 vehículos. Por detrás de ellas encontramos un buen número de provincias con más de 200 vehículos vendidos, repartidas en comunidades como Andalucía, la Comunidad Valenciana, País Vasco, Navarra o Galicia.

Un coctel peligroso

Estos datos son muy positivos, e indican un importante aumento del parque de autocaravanas en nuestro país y, por consiguiente, un aumento en el número de usuarios de autocaravanas. Sin embargo, si analizamos el número de instalaciones existentes en España, ya sean áreas de carácter público o privado, veremos que, pese a que su crecimiento es constante, en ningún caso se logra alcanzar las cifras de ventas de vehículos.

Esto significa que, en un país como España con un número de instalaciones muy inferiores al de nuestros vecinos europeos, y en el que muchas comunidades se encuentran inmersas en procesos de redacción de normativas para regular las áreas de autocaravanas, y con muchos municipios en clara oposición a nuestra forma de realizar turismo, disponemos de un número de usuarios cada vez mayor, tanto de autocaravanistas nacionales como extranjeros. Sin embargo, en este peligroso cóctel, no solo se encuentran las autocaravanas, sino que está cargado de muchos otros ingredientes que hacen que el futuro del Turismo Itinerante en nuestro país, sea cuanto menos incierto.

Nuevos autocaravanistas

En esta situación, en la que la actitud de los propios usuarios cobra más relevancia que nunca, conocer bien la normativa es un aspecto «imprescindible» en el hay que incidir. Ciertamente, una autocaravana es un vehículo que, en la mayoría de los casos, podremos conducir con un carnet tipo B. Sin embargo, en el momento en el que obtuvimos dicho carnet, nadie nos enseñó la diferencia entre estacionar y acampar, y qué podemos hacer en uno u otro caso. Se trata de unas sencillas premisas que, en nuestra opinión, todos los empresarios del sector deberían ofrecer cuando venden o alquilan una autocaravana a alguien por primera vez.  En este sentido, la «Asociación Aseicar» elaboró un tríptico explicativo para entregar a todo aquel usuario que adquiriera un vehículo.

Aún así, cada vez es más habitual ver actitudes inadecuadas en autocaravanistas, como el estacionamiento haciendo “corralitos”; el despliegue de elementos móviles (sillas, mesas, toldos); o el vaciado de aguas grises en lugares inadecuados, que en muchos casos son fruto de un claro desconocimiento. En otros tantos, es simplemente pasotismo del usuario en cuestión, un hecho que tristemente va en contra de todo el colectivo, y que ofrece  armas suficientes a los detractores de este tipo de turismo para continuar la guerra.

El auge de las “furgos”

¿Quién no ha soñado en algún momento de su vida con tener una furgo? Jóvenes (y no tan jóvenes) han visto en estos vehículos su mejor aliado para disfrutar del mundo. Su gran libertad de movimiento y la posibilidad de utilizarlo como único vehículo, son algunos de sus atractivos, si bien la posibilidad de acceder al sector con un vehículo de menor coste, que puedes ir camperizando poco a poco, y a tu gusto, es uno de los aspectos que más usuarios ha atraído, haciendo que el colectivo de viajeros en «furgo» sea realmente importante en nuestro país.

Sin embargo, aunque muchos de estos vehículos se encuentran bien equipados, otros tienen limitaciones de autonomía importantes, especialmente en lo que al baño se refiere, con consecuencias que derivan en problemas de higiene en muchas ocasiones, además, su menor espacio interior, invita a sacar elementos de acampada con demasiada frecuencia, hecho que rápidamente utilizan los detractores de la libertad de «estacionar libremente», para prohibir el estacionamiento de este tipo de vehículos, ya estén preparados o no.

Caravanas en tránsito

No pudimos negar nuestra sorpresa cuando vimos por primera vez el término «caravanas en tránsito» en el Decreto de Turismo del País Vasco, sobre los establecimientos turísticos, pues, pese a que es una forma de viajar que podemos ver en algunos países del norte de Europa, eran pocos los usuarios en caravana que viajaban de forma itinerante por nuestro país. Sin embargo, se trata de un colectivo que está creciendo, día a día, y que también reclama su derecho a estacionar, como cualquier otro vehículo.

Se trata de un derecho que nosotros, como revista especializada en autocaravanas, nunca hemos entrado a valorar, si bien, es  cierto que al tratarse de un remolque-vivienda puede estacionar en la vía pública como cualquier otro vehículo, siempre que vaya sujeto al vehículo que lo remolca. Asimismo, las caravanas disponen de baño y, equipadas con una batería adicional, tienen prácticamente una autonomía similar a la de una autocaravana. Sin embargo y basándonos en un factor más práctico que legal, vemos complicado el estacionamiento en la mayoría de áreas de un conjunto que, en el menor de los casos, tiene una longitud de 10 metros. El resultado es que, en la práctica, la mayoría de caravanas en tránsito que vemos en nuestro país, se encuentran o bien desenganchadas o con las patas bajadas, incumpliendo de esta forma la normativa de circulación.

 

Conocer las limitaciones de nuestros vehículos

Autocaravanas, campers y caravanas son tres formas distintas de conseguir un mismo objetivo: disfrutar del Turismo Itinerante. Como evidencian los datos, se trata de un sector en auge, pero que también se encuentra en proceso de regulación en nuestro país. Es por ello, que de «todos y cada uno de nosotros», depende que podamos seguir viajando en libertad. Tan solo resulta imprescindible conocer las limitaciones de nuestro vehículo cuando se encuentra estacionado en la vía pública o en un parking para autocaravanas: no desplegando el toldo de nuestra autocaravana a pesar de que el día invite a ello; buscando un emplazamiento con baño en el caso de que nuestra furgo no disponga de él; o eligiendo un lugar cuyas dimensiones permitan estacionar nuestro coche y caravana, sin que para ello la tengamos que desenganchar

Texto: Conrado Rodríguez  ·  Fotografias: On Road Magazine & Bürstner (caravana)

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