Impacto de las Redes Sociales en el autocaravanismo

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El mundo del autocaravanismo está cambiando estos últimos años. Lejos quedan aquellos viajes acompañados únicamente por un mapa en los qué, al llegar la noche, tan sólo podíamos guiarnos por nuestro instinto, para localizar un buen lugar en el que pasar la noche.

Las redes sociales, que tanto están cambiando nuestras vidas, también lo están haciendo con la forma en la qué organizamos nuestros viajes. Foros de Internet, Redes sociales y Apps son elementos con los que estamos cada vez más familiarizados y que sin duda, facilitan mucho el día a día de los que viajamos en autocaravana. Se trata de herramientas que ofrecen un acceso fácil y rápido a cualquier tipo de información, como localizaciones, fotografías de los lugares u opiniones de otros usuarios, y que además son casi siempre gratuitas. Sin embargo, su uso también tiene consecuencias, especialmente en un sector, como el autocaravanismo, que está experimentando un crecimiento exponencial, y no siempre de forma controlada.

Guías y GPS, los mejores aliados del viajero

Hace apenas unos años, las guías eran las únicas herramientas de las que disponíamos durante nuestros viajes. En el caso del autocaravanismo, la localización de los lugares de pernocta y las áreas de servicio son especialmente relevantes cuando estamos en ruta y, en este sentido, las guías juegan un papel primordial, pues nos ofrecen información detallada de todos estos lugares. Además, el uso de coordenadas GPS hace que, con la ayuda de un Navegador, podamos llegar hasta cualquier lugar, sin tener que hacer uso ni tan siquiera de un mapa de la zona, y por supuesto sin perdernos.

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Sin embargo, la información que nos ofrecen las guías de áreas normalmente está limitada a los lugares convencionales, como campings, áreas de autocaravanas o parkings específicos; lugares que no siempre encontramos a nuestro alcance en cualquier punto de la geografía. Por otra parte, también existen momentos en los que nos apetece explorar nuestro “lado más salvaje” y pernoctar en un lugar de aquellos que no se olvidan. Éstos no siempre son fáciles de encontrar, o al menos no lo eran hasta ahora, pues la aparición de las Redes sociales y las Apps ponen a nuestro alcance la ubicación de todos estos lugares, con un simple “click”.

España, el paraíso del sol

Seguramente, a muchos os habrá sorprendido llegar a un recóndito lugar de la geografía de nuestro país, y ver en él una o varias autocaravanas con matrícula extranjera, allí aparcadas. Lo primero que uno piensa es: -Si a mí me ha costado encontrar este lugar ¿Cómo ha llegado él hasta aquí?– Las Redes sociales son la respuesta y es que, si tenemos en cuenta que las comunidades autocaravanistas de otros países, son mucho más extensas, y que generalmente van un paso por delante en el uso de Internet, tenemos como resultado miles de autocaravanistas extranjeros con información precisa sobre los mejores lugares en los que pernoctar en nuestro país.

La consecuencia primera de este hecho es la masificación, especialmente en temporada baja, de las poblaciones de la costa mediterránea de nuestro país, un problema que analizamos en profundidad en nuestro reportaje sobre el “estacionamiento incontrolado de autocaravanistas extrangeros en levante”. Luego, en el mejor de los casos, se interpreta como una fuente de turismo y riqueza y se regula mediante la creación de un área de autocaravanas; si bien, en la mayoría de los casos el resultado es otro, la prohibición y limitación del acceso de nuestros vehículos a muchos de los parajes de los que antaño podíamos disfrutar.

Expulsados del paraíso

Como si de “Eva en el paraíso” se tratara, los autocaravanistas vamos mordiendo poco a poco todas las manzanas prohibidas, y como consecuencia estamos siendo expulsados de todos los paraísos. La masificación del autocaravanismo no es un problema exclusivo de nuestro país, y eso es algo que podemos ver incluso en países del norte de Europa, en los que la acampada libre es casi un derecho del ciudadano.

Islandia fue el primero en vetarnos y limitar la pernocta exclusivamente en los lugares habilitados, pero poco a poco otros países, como Noruega o Escocia, están restringiendo el acceso a muchos de los rincones del país, haciendo que la pernocta libre en las zonas más turísticas sea prácticamente imposible, y que los carteles de “no overnight” abunden cada vez más. Poco a poco, el autocaravanismo está perdiendo las libertades y es que, como sucedió en el antiguo testamento, solo hace falta que uno muerda la manzana para que todos seamos expulsados del paraíso.

El autocaravanismo a debate

La masificación del autocaravanismo es un fenómeno sobre el que todos debemos reflexionar, pues es algo que no solo afecta a países menos preparados, como España, o a los más permisivos, como Islandia o Noruega, sino que incluso afecta a los países más preparados para el Turismo Itinerante, como Francia, que están poniendo sobre la mesa los problemas que genera el turismo en autocaravana.

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Evidentemente, cuando la pernocta se realiza en un camping o en áreas específicas, no existe más problema que la limitación de espacio, y es que en ocasiones no resulta fácil encontrar plaza en las regiones más turísticas. Sin embargo, el problema se centra en la pernocta libre, algo que en On Road Magazine defendemos a capa y espada, pero que si no se realiza de una forma correcta y educada, tiene sus lógicas consecuencias.

El final de Plà de Barrés

Un claro ejemplo de las consecuencias de un uso incontrolado e irresponsable de un espacio, lo encontramos a pocos kilómetros de la frontera con nuestro país, concretamente en la Cerdaña Francesa. Se trata del pequeño camping municipal “Pla de Barrés”, situado en el espacio natural protegido de las Bouillouses, y que, fuera del breve periodo de apertura del establecimiento, dejaba que los autocaravanistas pudieran disfrutar de él, sin coste alguno. Sin embargo, parece que no a todo el mundo le parecía suficiente disfrutar de su entorno, de forma gratuita; no todos entendían qué, fuera de temporada, lo único que se podía hacer en él era estacionar; ni tampoco entendían que no se debía hacer uso de ninguna instalación del camping, pues no se estaba pagando por ello. La evidente consecuencia es el cierre de dicho espacio, fuera de la temporada de apertura del establecimiento. Un cartel, en la entrada, explica los más que entendibles motivos de su cierre: “mal uso del espacio y ningún respeto por el mismo”.

Las consecuencias de un “click”

Permitidme que termine con una escena que probablemente la mayoría reconoceréis:

Un día cualquiera, un viajero en autocaravana localiza un lugar en el que pasar la noche. El sitio tiene buenas vistas y es muy tranquilo, así que le hace una foto con el móvil y lo sube a una red social o App, con un simple “click”.

A partir de ahí, el emplazamiento está a disposición de los miles de usuarios que utilizan esa misma red social o App, quienes podrán localizarla y utilizarla en caso de que viajen al mismo destino. Si el lugar es bueno, los usuarios comentarán sus virtudes y lo valorarán bien, haciendo que el emplazamiento esté cada vez más frecuentado. Evidentemente, el viajero que ha compartido la localización lo hace con la mejor intención, la de permitir que otros viajeros puedan disfrutar del mismo lugar del que él lo ha hecho.

Años más tarde, sin embargo, el viajero que compartió el emplazamiento regresa a él, y se encuentra con que no lo puede utilizar porque el acceso ha sido restringido, debido al uso irresponsable y masivo por parte de otros.

Y yo me pregunto ¿Lo volvería a compartir ahora?

Texto: Conrado Rodríguez  ·  Fotografias: On Road Magazine

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