Uso del GLP en las autocaravanas

por | En ruta, On Road World

Muchos expertos lo tenían claro y es que, a finales del pasado año, fueron muchos los meteorólogos que avisaron de que este invierno podía ser el más riguroso y frio de los últimos 100 años. Lo cierto es que, no si será el peor, pero nadie puede negar que está siendo un invierno realmente frio. A pesar de las condiciones adversas, son muchos los viajeros que ven en este periodo del año el momento perfecto para disfrutar de su afición por los deportes de invierno, o simplemente de deleitarse ante un mundo teñido de blanco. Afortunadamente, nuestros vehículos están bien preparados y basta con ser previsor para soportar incluso las peores condiciones. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el consumo de gas también se dispara en invierno, lo que puede hacer que las dos botellas de gas que habitualmente llevamos, se consuman antes de lo que teníamos previsto.

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Este hecho, que no tiene mayor relevancia en nuestro país, puede convertirse en un grave problema si nos encontramos fuera del territorio nacional, pues no nos será posible conseguir suministro de las botellas de gas propano (naranjas) que utilizamos en España. Es por ello que cada vez son más los autocaravanistas que deciden adecuar sus vehículos al uso del GLP (Gas Licuado del Petróleo), para así poder viajar por el continente europeo con total comodidad.

¿Qué es el GLP?

Seguro que la mayoría habréis oído hablar del GLP pero, para aquellos que no lo conozcan, indicar que el «GLP o gas licuado del petróleo» es una mezcla de gas propano y butano, comprimido hasta tal punto que se vuelve líquido. Como combustible tiene distintos usos, pero en Europa está cobrando importancia gracias a su uso como combustible para automoción. Esto ha hecho que cada vez sea más fácil de encontrar en las gasolineras europeas, si bien, en España todavía no existe suministro de GLP en muchas de ellas, pues su uso no empezó a cobrar importancia hasta el año 2003, momento en el que se empezó a incentivar.

Como combustible, la principal ventaja del gas licuado es su precio, ya que el litro es bastante inferior al del gasóleo o la gasolina, e incluso que el gas butano o el gas propano. Asimismo, hay quien alega que su uso es menos dañino para el medio ambiente, si bien no deja de ser un combustible fósil, con las consecuencias que ello conlleva.

Uso del GLP en las autocaravanas

El comportamiento de dicho gas en los motores de explosión es muy similar al de la gasolina, inyectando el combustible en los cilindros en lugar de comprimirlo, por lo que solo resulta posible adaptar su funcionamiento en motores de gasolina, excluyendo por tanto a los motores diesel que equipan la gran mayoría de nuestros vehículos.

Es por ello que, en las autocaravanas, el GLP se utiliza exclusivamente para dar suministro a la cocina, la nevera y el sistema de agua caliente y calefacción. Afortunadamente, dicho combustible es totalmente compatible con estos equipos, si bien, tendremos que realizar algunos cambios para poder adaptarlos a este nuevo combustible.

Almacenamiento del GLP

El primer aspecto que tendremos que adaptar en nuestro vehículo es el almacenamiento del GLP. En este sentido disponemos de varias opciones, dependiendo de lo que nos queramos complicar: Lo más sencillo es sustituir las botellas de gas butano o propano de nuestro vehículo, por botellas específicas de GLP. Si lo deseamos, incluso podemos sustituir tan solo una de las dos botellas y mantener la otra de gas butano o propano, si bien para ello deberemos instalar un «Sistema Regulador Duocontrol» que nos permita tener una salida para el GLP y otra para la bombona de propano.

La segunda opción es añadir un depósito de GLP en nuestro vehículo, construido en aluminio y alojado normalmente debajo del chasis, en la parte posterior del vehículo. Su capacidad suele oscilar entre los 60 y 100 litros, lo cual nos permitirá disfrutar de muchas horas de suministro, sin tener que preocuparnos de tener que sustituir las botellas. Asimismo, los depósitos de GLP se instalan con un indicador de nivel, lo que permite tener un mayor control sobre su consumo y ser lo suficientemente previsores para no quedarnos sin gas a media noche.

Suministro de GLP

Una vez hayamos decidido el sistema de almacenamiento, lo siguiente será adecuar el sistema de suministro de gas. A diferencia de lo que sucede con las botellas de gas en España, el suministro de GLP en la mayoría de países europeos no se realiza cambiando la botella, aunque ésta pueda ser transportada, sino que la recarga de gas se realiza mediante una boca exterior normalizada, que nos permitirá rellenar gas en las gasolineras, como cualquier otro tipo de combustible.

En este sentido, debemos tener en cuenta que existen 5 tipos de bocas exteriores, dependiendo del país en el que realicemos la recarga, si bien, cambiar entre uno u otro tipo es tan sencillo como girar la rosca de la boca exterior, para pasar de un tipo a otro.

Certificación y homologación

Estas son, a grandes rasgos, las principales características de los sistemas de GLP, instalaciones cuyo diseño, construcción y montaje debe ser realizado siempre por una empresa instaladora de gas, conforme a lo establecido en la «Instrucción Técnica Complementaria (ITC), ITC-ICG 10», que regula las instalaciones de gases licuados del petróleo (GLP), de uso doméstico en autocaravanas.

Una vez finalizada la instalación, la empresa instaladora deberá realizar las correspondientes pruebas, previstas en la norma UNE-EN 1949, con el fin de comprobar que la instalación, los materiales y los equipos cumplen los requisitos de resistencia y estanqueidad, y expedir a continuación el correspondiente «certificado de instalación», para la puesta en servicio de la misma y poder solicitar los envases de GLP al suministrador, en caso de que fuera necesario.

De igual manera, y dependiendo del alcance de los cambios realizados en nuestro vehículo, se deberán realizar los correspondientes trámites de revisión de la instalación ante la Inspección Técnica de Vehículos ITV, siendo necesaria la homologación de la misma a través de un Ingeniero, en caso de haber incorporado un nuevo depósito al vehículo.

Conclusiones On Road

Como veis, muchas y variadas son las fórmulas que nos permitirán incorporar el uso del GLP (Gas Licuado del Petróleo) en nuestro vehículo. Como en todo, dependerá mucho del presupuesto con el qué contemos para su realización, ya que dependiendo del tipo que elijamos su instalación puede oscilar entre los 500 y los 2.000 euros, aunque, en cualquiera de los casos os permitirá disfrutar de vuestro vehículo, viajando por Europa, sin tener que preocuparos por el gas.

Texto: Conrado Rodríguez  ·  Fotografias: On Road Magazine

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